Emilio Ghilioni nació en Santa Fe el 3 de mayo de 1935. Radicado en Rosario a partir de 1955, inició estudios de arquitectura en la Universidad Nacional del Litoral que concluyó en 1965 ejerciendo desde entonces esa profesión paralelamente a su labor en el campo de la plástica.
En 1957 comenzó los cursos de pintura, dibujo y grabado en el taller de Juan Grela con cuyos integrantes expuso grupalmente antes de iniciar su secuencia de muestras individuales. A mediados de la década del 60 integró el Grupo de Vanguardia de Rosario firmando todas sus declaraciones y manifiestos y participando de todas sus muestras, ciclos y acciones compartidas.
Algunas notas para la lectura inicial de una trayectoria mediada por la revisión de paradigmas arraigados
en
la tradición artística rosarina.
-Por Nancy Rojas-
El contexto del arte vigente pone de manifiesto una visión de la realidad modulada por la exacerbación del ensayo y la institución del factor riesgo. Las modalidades de construcción de los lenguajes fluyen sobre un plano de vacilación entre diversos cánones tocando, en algunos casos, ciertos parámetros alusivos a la noción de pretéritos presentes.
Desde esta perspectiva, es posible señalar que el campo artístico argentino prescribe una compleja trama de tradiciones del arte que definen instancias precisas de producción, donde han quedado inscriptos una serie de lineamientos estéticos determinantes para debatir el concepto de identidad.
La obra de Emilio Ghilioni de la etapa del retorno a la pintura en 1976, se desarrolla sobre la base de una lectura que incluye cierta tradición artística local vinculada con dicha misión. En sus obras, es posible retrotraernos a las huellas de artistas como Augusto Schiavoni, Luis Ouvrard y Juan Grela.
Pero su trayectoria comienza en los años 50 y abarca momentos clave para la instauración de transformaciones radicales en el campo del arte.
Por ende, en estas notas, se intenta poner en foco las principales fases del itinerario de creación de este artista, señalando algunas características de lo que podríamos considerar el rasgo sobresaliente de su intención creadora: la vinculación intertextual con modelos específicos de la pintura histórica local.
«La tarea de formación plástica en el taller del maestro Juan Grela (…) me permitió penetrar en el concepto de lo universal en el arte, en particular en pintura».?
Luego de las primeras incursiones en la plástica durante su adolescencia, Ghilioni inició un período de formación en el taller de Juan Grela. Momento donde el maestro comenzaba a desarrollar un tipo de enseñanza ligado a un espectro analítico del lenguaje. Las clases estaban basadas en conocimientos teóricos y prácticos sobre la pintura, que privilegiaban, principalmente, los elementos forma, línea, valor, color y estructura en el marco de una concepción universal de la representación.
Los alumnos recibían una instrucción estricta pero sumamente reflexiva, circunscripta al estudio de ciertas producciones de artistas clave de la historia del arte local, nacional e internacional. En este sentido, para Ghilioni el taller de Grela fue un lugar donde desarrollar no sólo una lectura formal sobre la pintura como lenguaje, sino también una visión sobre la plástica rosarina, tanto histórica como vigente, donde salían a relucir nombres como Schiavoni, Manuel Musto, Ouvrard, Antonio Berni, Juan Berlengieri y los integrantes del Grupo Litoral, entre otros. Durante el cursado del taller, impulsado por Grela, Ghilioni realizó trabajos de investigación sobre algunos de estos artistas, ya sea individualmente o en grupo.